18 de junio de 2009

Cerrado por vacaciones


Se aproxima el verano, y por momentos los calores en esta mi ciudad de Ourense son insoportables. Es merecido el abandonarla temporalmente hasta que la temperatura torne a parámetros de normalidad, so pena de que mi cerebro se dilate, roce las paredes craneales, y me transforme en un ser demente.

Dejo mi último post de temporada intencionalmente antes de la cena fin de campaña de esta noche. He perdido el entrenamiento durante los últimos años, así que no se si mañana recordaré quien era yo, o donde había dejado mi blog, o si yo tenía un blog, o si yo nunca he existido y solo he sido la ficción de mi blog imaginario…

Durante los últimos meses he dicho y escrito muchas cosas, y en su mayor parte tonterías que en mi jubilación me encargaré de juzgar. Por el momento no reniego del derecho que cada uno de nosotros tiene a decir tonterías y a equivocarse. Me aterrorizan las personas que se lo saben todo y muestran una seguridad de acero, que impide ver la ineludible imperfección humana.

Aunque este sea un blog de autoconsumo creado para mi deleite u horripilación futura, aprovecho aquí para agradecer cada uno de los comentarios que me han acompañado a lo largo de todo este tiempo.

Mi trabajo me permite tomarme unas largas vacaciones que se prolongarán hasta finales de septiembre. Mucha gente de mi entorno considera que esto es un privilegio pero yo siempre argumento que no es tan así. En realidad son unas injustas vacaciones, porque más o menos a cualquier español le dan en verano un mes de vacaciones y una paga extra para disfrutarlo. De la misma forma a mí que me dan tres meses, considero que también deberían darme tres pagas extras. Pero antes de reclamar y ponerme en pie de huelga, diría: “Diosito, Diosito, que me quede como estoy”.

Hasta ahora siempre sabía lo que hacer en vacaciones: coger la caravana, estirar el dedo índice al viento, y rumbo hacia cualquier lugar de la costa. Pero este verano como estamos de reformas, habrá que variar de modalidad y buscar nuevos formatos.

Vacaciones en dos tramos

  • Uno con la peque Sely. Aunque tengo mis pequeñas preocupaciones por el cambio de modelo, se que serán fenomenales simplemente con seguir nuestro lema: jugar hasta reventar.
  • Otro conmigo mismo. Y aunque el espíritu me invita a la actividad y la aventura; el cuerpo pide descanso, meditación y quizás hibernación. Ya veremos cual de los dos gana.

Todas estas vacaciones aderezadas con el encanto del retorno al “pueblo”, a los orígenes paternos, anclados en el sosiego y la familiaridad. Del retorno a mis padres en definitiva.

Diría más cosas, pero todavía tengo que hacer las maletas…

Felices... a todos.
Hasta la vuelta.

17 de junio de 2009

Pócima puedelotodo


INGREDIENTES:

  • Medio vaso de agua
  • Chorrito de zumo de piña
  • 5 gotas de limón
  • 1 miga de pan
  • 1 trozo pequeño de chocolate
  • Un poco de hielo
  • 3 gotas de yogur líquido
  • Zumo de 2 fresas (exprimir aplastando entre dos cucharas)
  • Una pizca de sal
  • Media cucharadita de azúcar
  • Una cuarta parte de caramelo

(NOTA: La receta se puede variar a discreción, según lo que haya en la nevera y sus alrededores.)

ELABORACIÓN:

Remover con un tenedor de 4 púas al revés, con mucha concentración y diciendo la palabra mágica ABRADACABRA.

(…)

-Papa, ¿esto se puede beber?

-Pues claro que si, y yo lo voy a probar el primero.

-¿Crees que funcionará?

-Si hemos seguido bien las indicaciones supongo que sí.

-Déjame repasar creo que no nos falta nada.

-Creo que nos hemos equivocado, al final. Había que decir ABRADACABRA, y has dicho abracadabra.

-Déjame que remuevo de nuevo. ABRADACABRA…

-Voy a probarlo, ahora.

-¿Esta bueno?

-Qué rico. Mira a ver si me ha salido algo por algún lado.

-No, sigues igual.

-Voy a dar un saltito, tú avísame si he volado un poco. Alehop!…

-No, no has volado.

-Entonces a lo mejor me ha hecho invisible, déjame que me mire en un espejo.

-Papá, pareces tonto, yo te estoy viendo y no eres invisible.

-Voy a probar pues, si me ha dado superfuerza, te levantaré al colo.

-Tampoco, eso ya lo sabías hacer antes.

-Pues parece que no ha funcionado.

-Da igual, puedo beber yo un poco para probarlo.

-Vale, bebe. Sabes lo que pasa, que a lo mejor es una pócima de efectos retardados; tendremos que estar atentos en los próximos días...

-Papa, tú te crees que soy tonta…

(…no se por qué, pero presiento que este tipo de juegos tienen los días contados….)

16 de junio de 2009

Selectivo '89


En estos días en que se aproxima la tan temida selectividad, no puedo más que acordarme de mi experiencia de hace veinte años. 

No es que lo haga hoy únicamente. Lo hago nostálgicamente en todas las ocasiones en las que me toca impartir alguna charla o parte de mi docencia en las instalaciones en las que por aquél entonces me tocó examinarme: en el “edificio de ferro”. 

Lo estrenamos en aquel junio del 89 precisamente en la convocatoria de selectivo. Y como si mi especialidad a lo largo de la vida fuese el inaugurar edificios: yo estuve allí. 

Era muy vanguardista por aquél entonces, todo un armazón de hierros oxidados y ventanales en la misma tonalidad. A mi me parecía que aquello no iba a durar mucho, y que el óxido acabaría por comerse la estructura que lo soportaba. Pero han pasado muchos años, y sigue ahí, igual de oxidado que por aquel entonces. Incluso no se por qué, me da la impresión de que a este paso vaya a durar más tiempo que yo. 

Tanta tensión, tanta presión con la prueba que decían marcaría tu futuro profesional, y a mi me pareció un trauma de lo más llevadero. Eran dos días, y solo tenía la vista puesta en dos cosas: 

  • Coincidía con las fiestas de Ourense, y al final en la noche de la segunda y última jornada de exámenes, actuaban los “Héroes del silencio”. 
  • Al día siguiente a los exámenes nos íbamos de excursión fin de curso una semana a Benalmádena en Málaga.

Así que lo único que quería es que se acabase todo cuanto antes, emborracharme en el concierto y viajar al sur con la resaca puesta.

Si algún detalle recuerdo del selectivo, es que al mediodía comíamos unos bocatas en un bar de al lado, mientras echábamos una partida a las cartas los únicos tres que conseguimos aprobar el curso. Que vaya colegio aquél de élite: de 50 alumnos solo 3 al selectivo.

Nos resistimos, pero el segundo día con el calor que hacía, no pudimos evitar caer en la tentación de tomar unas cañas de cerveza en aquellas magníficas jarras de cerámica blanca con forma tradicional celta, que las conservaban a una temperatura ideal. Que increíble la claridad con la que me vienen a la memoria la forma, el aroma, el sabor…

De esa forma, con el ligero efecto del alcohol, fuimos a hacer el último examen de la tarde que era de lengua o comentario de texto, no recuerdo bien. Lo que si recuerdo es que era de esos típicos exámenes en los que hay que escribir mucho, y a mi me debió de coger en un puntillo creativo. Hasta tal punto que en aquél examen fue en el que obtuve mayor calificación de todos los que tuve que hacer. Y no es por sacar conclusiones, que nunca más me he vuelto a presentar a un examen bebido, pero supongo que algo habrá tenido que ver la cerveza ingerida en la nota.


15 de junio de 2009

Los elegidos por TrueWay


Hace algún tiempo me encontraba vacío, así que buscando un referente espiritual, asistí a unas charlas sobre trascendencia cuántica. Allí conocí a un grupo de personas que me acogieron a brazos abiertos en su círculo, y entre los que me encuentro en armonía con el universo y conmigo mismo.

El líder o TrueWay como le gusta que lo llamemos es una persona especial. ¡Que bien habla el tío! Y que sabiduría tiene. Yo casi no entiendo nada de lo que dice, pero por lo bien que lo hila, no dudaría de nada de lo que afirme.

Además TrueWay se porta muy bien con nosotros. Sin ir más lejos, en las noches que nos juntamos, y después de todas sus revelaciones, nos permite tomar unas cervezas y echar unas partidas a las cartas. Mientras tanto el se hace cargo de todas las mujeres y se encierra con ellas a darles disfrute. Que majo es, librándonos de una tarea de tanta responsabilidad. Porque hacerle bien el amor a una mujer es muy cansado, la verdad. Yo en mi actual situación, no tengo mujer ni novia que dejar a su cargo, pero le he dicho que ya buscaré algo para traerle; aunque me ha respondido que no me preocupe, que ya solo quedan un par de días para el encuentro.

El encuentro. Estoy muy emocionado, nos ha dicho que nosotros, los veintiséis que conformamos el grupo somos los elegidos. Eso a mi me llena de gloria. Pensar que entre los miles de millones que hay en el mundo, incluidos chinos, yo sea uno de los elegidos, es algo que me llena de orgullo. Todavía no me he parado a reflexionar por qué soy yo un elegido, pero si TrueWay lo dice es cierto.

Pues eso que pasado mañana es el día indicado. TrueWay nos ha dicho que tenemos que ir todos a la granja, y que allí vendrá a las tres de la madrugada la nave espacial para llevarnos al paraíso. Que emocionado estoy, siempre quise habitar el paraíso.

Ya he puesto todos mis bienes y dinero a nombre de la sociedad que me han dicho. Solo tenemos que llevar ropa blanca, formar un círculo tumbados en el suelo agarrados de la mano. Luego TrueWay ya nos dará las pastillas que tenemos que toma, para dormirnos. Y me parece bien, porque dormidos estaremos más tranquilos, y además seremos mejores de transportar en la nave.

Que emocionado estoy, bueno os dejo, que todavía tengo que comprar un slip blanco, y solo faltan dos días. ¡Qué emoción!

11 de junio de 2009

Luz nocturna

¡Papá, espera!!!
No apagues la luz todavía. Deja que te mire bien, para que me quede grabada tu cara, por si acaso sueño contigo de noche.

(Hago un esfuerzo por poner una cara alegre, incluso con matiz de payaso. Pero al apagar la luz cae la lagrimita)
(¿De dónde sacará estas cosas?, ¿de su cabecita como dice ella?)
(En fin, ya hemos avanzado algo: conmigo eres capaz de dormir con la luz apagada)
(Dulces sueños)

10 de junio de 2009

Un padre cocinero


Otra vez era viernes por la noche. Como de costumbre y aprovechando el descanso para comer un bocadillo, llamó a su mujer. En una breve conversación le dijo que llegaría tarde a casa y les deseó felices sueños a sus hijos, para seguir trabajando sin dilación.

Como de costumbre, casi todos los viernes hacía lo mismo. Adelantaba trabajo en la oficina, para así poder disfrutar de un fin de semana familiar. No le importaba la hora a la que acababa, ya fueran las dos, tres o cuatro de la madrugada.

El trabajo era tan extenuante que había un momento intermedio en el que perdía la noción del tiempo, luego le sobrevenía una especie de amnesia, fruto del esfuerzo mental invertido en completar las tareas. Después solo se acordaba que aparecía tarde en casa, se daba una ducha, y se acostaba a dormir.

Todos los días se duchaba por la mañana, antes de ir a trabajar, excepto los viernes, que lo hacía al volver del trabajo. Casi todas las noches hacía el amor con su mujer, excepto los viernes. Se acordaba de lo que hacía todos los días de la semana, minuto por minuto, meneos los viernes. Los viernes eran en cierto sentido un día distinto en su planificado horario semanal.

Los viernes después de ducharse, se tumbaba en cama y solía soñar mucho, a ráfagas entre la sensatez y lo absurdo. Soñaba con su niñez. Una niñez por momentos feliz, y por momentos complicada, pues había conocido el hambre en su infancia, y tenía una ansiedad por desterrarla de si, de su familia y de su futuro. Soñaba con las veces en las que salía de caza con su padre, y en como le ayudaba a sacar la piel a los conejos y ciervos abatidos, en pleno bosque. Soñaba con lo que había visto en aquella ocasión tras la casa de su mejor amigo, imágenes que ningún niño debería haber visto.

En muchas ocasiones en medio de aquellos sueños, emergía temblando, balbuceando palabras ininteligibles y con el cuerpo encogido en posición fetal. Pero su mujer que lo conocía, lo abrazaba en la oscuridad, bajo el calor de las mantas, y lo sosegaba con templanza, volviendo a sumirlo en un sueño apacible.

Era una santa mujer, la que le había tocado en suerte. A veces sobraban las palabras. Ella parecía conocer todo su universo, hasta tal punto que no hacía preguntas, ni pedía explicaciones. Era conformista, y el resorte de sus oleadas emocionales. Ella le había dado en gracia dos hijos y una hija. Todos ellos formaban una gran familia, cada uno jugaba un rol. Él se encargaba de mantener económicamente a la familia, de que no pasara hambre, de que tuviera las necesidades cubiertas. Ella era el soporte emocional, el corazón y la cordura. Y todos juntos eran una piña, una maquinaria de engranajes perfectamente ajustados. Una envidiable familia feliz.

Como todos los sábados y pese a haberse acostado tarde, el se levantó temprano, para cocinar. Por cuestiones laborales no lo solía hacer por la semana, así que el sábado intentaba compensar su dedicación al hogar, y la cocina era uno de sus quehaceres preferidos.

Puso la olla a hervir, peló unas patatas, lavó la verdura, escogió los garbanzos y de la nevera cogió la carne fresca. Eran unas costillas tiernas, con olor a carne recién troceada, color rosado y textura tierna. Meticulosamente preparó el cocido de los sábados, por el que recibía las alabanzas de toda la familia.

Luego le quedaría tiempo para llevar el desayuno a su mujer, algún que otro beso, o incluso más. Todavía tenía la mañana para jugar con los niños, y el fin de semana para pasear, ir a misa, ver los patos del estanque del parque, visitar a la familia, quedar con los amigos…

A la hora de comer todos alababan el cocido de papá, y ella complaciente lo miraba con aquellos ojos enamoradizos de aceptación, mientras veían en la tele las noticias locales.

“….esta mañana ha sido inaugurada la nueva plaza del emigrante, a la que han asistido….”

-Papá que rica está esta carne.
-Purés a mí me gustan los garbanzos.
-Que tierna es la costilla. ¿Es de cordero?
-Y a mí la verdura.
-Vuestro papá es un cocinero de primera categoría.
-¿Puedo agarrar los huesos con los dedos para chuparlos bien?
-Échame otro plato
-Y a mí.
-Y a mí también.

El comía complaciente y halagado, observando la gran familia que tenía, y de la cual se sentía protector, y responsable de que no le faltase de nada. Mientras seguía escuchando el noticiero.

“….se acaba de encontrar un nuevo cuerpo sin vida y descuartizado de una persona, en la carretera de Santiago, a la salida de la ciudad. Se trata de una prostituta de joven edad, que ejercía en la calle. En esta ocasión el asesino le ha extraído todo el costillar derecho….”

 

9 de junio de 2009

Factor común


Pocas novias he tenido, que con los dedos de una mano, de largo me sobra para contarlas. Con alguna más habré salido, que ni de lejos me aproximo yo a la media. Y otras menos que queden a expensas del olvido.

Analizando analogías, comparando semejanzas, sumando palabras con hechos, atando andanzas con nombres, he podido sacar una aserción a superficie.

En el momento de las despedidas, en el que tópicas expresiones sosegadas predicen el fin; todas me han dicho con unas u otras palabras que le habría gustado que yo fuere el padre de sus hijos.

Todas menos esta última que casi quince años me ha durado. Me imagino que entre otras cosas porque sin que por ello me pese, y sin apenas querer queriendo, me he convertido en el padre de su hija. 

Así que de todo ello, no se si puedo sacar conclusiones. A lo mejor deba hacer a todas ellas una nueva visita, atendiendo a sus antiguas peticiones. Aunque de algunas no sepa nada, otras tengan una feliz familia, y de las otras… 

Pero considerándolo bien, mejor olvidarme de lo aquí divagado. Esperar otros cuarenta años, para acumular más datos y concluir con mayor precisión, y si aún así no fueran suficientes, cuarenta y otros cuarenta hasta que el saber me ilumine con su veredicto.

8 de junio de 2009

Disyuntiva


Desayunando me hallaba yo. Untando de mantequilla la tostada, cuando por una sobrepresión se me escurrió. En un intento reflejo para evitar que cayese al suelo hice un movimiento rápido para alcanzarla, pero mi brazo tropezó con la taza de leche, y al suelo fue a parar la taza con todo lo que había en la mesa (mermelada, fruta, cacao…).

La tostada en cien pedazos boca abajo. La leche por la mesa, por la fruta, por el suelo. El tarro de mermelada roto. Todo lleno de cristales mezclados con fruta, con pringosa mantequilla y mermelada, con cerámica de la taza, con la leche. Mi ropa llena de mantequilla, leche, mermelada, azúcar… Mis zapatos, mi camisa…

Ahora me encuentro aquí en la silla. Llevo ya dos horas inmóvil. Mirando el desolador paisaje de mi caótica cocina. Pensando si será mejor

  • intervenir activamente, tratando de encauzar, participando y tomando parte en la variación del desenlace;
  • o dejar pasar la vida, y observarla en la distancia, sin alterar el orden y la evolución normal de las cosas.

5 de junio de 2009

Camino a la extinción


En algún sitio escuché que si alguien observase la tierra desde el espacio, pensaría que las ciudades, carreteras, demás obras humanas y "nosotros" en si mismo, no es sino una especie de hongo o virus que le está saliendo al planeta.

Tarde o temprano el planeta se defenderá, así que no queda salida: no hay más remedio que la autodestrucción que nos lleve a la extinción. Y la cuenta atrás ya ha empezado


(Siniestro total – Pueblos del mundo)

Pueblos del mundo: ¡extinguíos!
dejad que continúe la evolución
esterilizad a vuestro hijos
¡Juntos de la mano hacia la extinción!

4 de junio de 2009

Ladrón de cuadros

Cuadros pinta, Mónica, mi amiga

Yo los comprar todos quisiera

Con solo tener uno me conformara

Mas aunque vivo esta vida de prestado

no ha banco que mi inversión avale

Así que con su permiso consentido

lienzos, unos cuantos, he robado

a punta de palabra, amenazada

Y en mi blog, escondidos queden

de furtivas miradas, a recaudo

del desgaste del tiempo, preservados

Para, a mi antojo, regarlos con palabras

Para a mi discreción, más adelante

del deterioro del recuerdo, restaurarlos.

Pues eso, que lo más que puedo hacer es colgarlos aquí, en mi blog secreto, del que solo yo conozco la entrada (sssssssssssh), para recrearme en ellos cuando me apetezca.



Y como a falta de dinero, letras es lo más que tengo, me voy a tomar la libertad de desvirtuar con mis comentarios lo que el anterior cuadro abstracto me sugiere. Veo tres ojos, cada uno de los cuales se corresponde con una persona de una feliz familia (el bebé somnoliento en la cuna, su feliz mamá meciéndolo y el vago de su papá en la cama a la espera). Así que he leído lo que desde el lecho está pensando el padre:

“…No sé qué hora es, me da la sensación de que aún acabamos de acostarnos, aunque con probabilidad sean ya las 3 o las 4 de la madrugada. La peque se ha despertado, cualquiera podría haber ido a acunarla un poco, pero esta noche, parece que su mamá está un poco más dispuesta, y ha arrancado como una exhalación, al pie de la cuna, para mecerla con suavidad.”

“Vaya con tanto ajetreo del día anterior, se me había quedado el plato de la papilla encima de la repisa, al lado de la cuna. Y es que soy un desastre en el orden del hogar. Ahora entiendo por qué su mamá se ha levantado con tanta agilidad: son los celos. Claro, a mí me ha comido toda la papilla, y todavía le ha sobrado tiempo para regalarme una risita, así que supongo que está haciendo méritos de cara al equilibrio. Que tonterías se me ocurren cuando tengo sueño.”

“Lo cierto es que yo debería estar ya durmiendo, que mañana tengo que trabajar. Pero no hay manera, si no tengo el aroma de ella a mi lado, no doy cerrado ojo, así que esperaré a que vuelva. Pero con atención, que cuando se meta en cama, tengo que hacerme el dormido, porque de lo contrario es capaz de transmitirme todas las preocupaciones que le reporta la pequeña y eso me sumiría en el insomnio durante toda la noche.“

“Sssssssh que ahí vuelve….”

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Otros cuadros